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SANIDAD CANINA

* Padecimientos mas Comunes en los Perros

Estreñimiento;Diferenciación Clínica

 

Mercedes García-Sancho Téllez (Gastroenterología y Endoscopia). Hospital Clínico Veterinario. Dpto. Patología Animal II. Facultad de Veterinaria de Madrid

 

 

     El estreñimiento es un signo clínico caracterizado por la retención de heces en el intestino grueso, la cual se asocia con una difícil y escasa frecuencia de defecación. Las heces permanecen durante largos periodos de tiempo en el colon, absorbiéndose una gran proporción de su contenido en agua, apareciendo así unas heces secas de consistencia dura, lo que dificulta su expulsión voluntaria. El estreñimiento mantenido, incluso, puede llegar a alterar los patrones de motilidad intestinal, produciéndose cambios degenerativos a nivel del músculo liso del colon, el cual aparecerá dilatado y flácido. Es importante tener siempre presente que el estreñimiento es tan solo un signo clínico, secundario a una causa subyacente que es la que debemos diagnosticar. Por tanto, que en un perro o en un gato diagnostiquemos estreñimiento no es algo significativo.

 

     En numerosas ocasiones el estreñimiento se asocia con la presencia de tenesmo. El tenesmo es un signo clínico caracterizado por la existencia de dificultad para defecar. Un animal con tenesmo es aquel que realiza numerosos intentos antes de lograr la expulsión de las heces, cuya consistencia puede estar tanto aumentada como disminuida, pasando por la normalidad. Cuando la expulsión de las heces se acompaña de dolor se denomina disquecia, signo clínico asociado con gran frecuencia al tenesmo.

 

     El megacolon es una enfermedad en la cual el colon presenta una distensión irreversible asociada a una falta de motilidad. No es correcto utilizar de manera indistinta los términos de megacolon y estreñimiento. No todos los animales estreñidos tienen megacolon, mientras que aquellos con megacolon están siempre estreñidos. En los perros, al megacolon se le atribuye frecuentemente una etiología obstructiva, la cual lleva a una distensión progresiva y a la alteración de la motilidad. Sin embargo en los gatos, se habla de megacolon idiopático felino, debido a que en la mayoría de las ocasiones tiene lugar sin que se identifique ninguna causa etiológica.

 

ETIOLOGÍA

 

Se han descrito numerosos factores capaces de predisponer a la aparición de estreñimiento en el perro y en el gato, los cuales aparecen enumerados en la Tabla 1. Las causas más frecuentes de estreñimiento podrían englobarse en tres grupos principales: causas alimentarias, causas dolorosas, causas obstructivas y causas neuromusculares.

 

Las causas alimentarias de estreñimiento comprenden la ingesta de todo tipo de materiales extraños no digeribles, como huesos, piedras y palos, así como grandes cantidades de hierba. En los gatos adquiere un papel relevante la ingesta de pelo. La presencia de estos elementos en las heces además de tener un efecto abrasivo sobre la mucosa, da como resultado unas heces de consistencia muy dura, cuya evacuación resulta difícil y dolorosa. Una alimentación con un bajo contenido en fibra, o bien, un consumo de agua disminuido, pueden ser también responsables de la aparición de estreñimiento en el perro o en el gato.


 

Tabla 1. Causas de estreñimiento en perros y gatos

Causas Alimentarias

-Huesos, piedras, palos, pelos

-Dietas pobres en fibra

Causas Dolorosas

-Afecciones anorrectales

     ·fístulas perineales

     ·absceso sacos anales

     ·cuerpos extraños

     ·neoplasias

-Procesos ortopédicos

     ·traumatismo pélvico

     ·afección extremidades posteriores

Causas Obstructivas

-Extraluminales

     ·prostatomegalia

     ·fractura pélvica compresiva

     ·neoplasias perineales

-Intraluminales

     ·cuerpos extraños

     ·hernia perineal

     ·divertículo rectal

     ·neoplasias

Causas neuromusculares

-Meningoencefalomielitis

-Hernia de disco

-Cauda equina

-Disautonomía

-Megacolon idiopático

-Paraplejia

Otras causas

-Desequilibrios electrolíticos

-Causas ambientales o etológicas

-Enfermedades metabólicas

-Fármacos

 

 

 

     Las causas dolorosas son un amplio grupo de factores que comparten una característica, y es, la aparición de dolor en el momento de la defecación, lo que hace que se minimice este acto de forma voluntaria. Las afecciones anorrectales son las principales responsables de la existencia de una defecación dolorosa. Dentro de estas destacan las enfermedades de los sacos anales (abscesos, saculitis), la presencia de cuerpos extraños o de neoplasias y las fístulas perineales. Por otra parte, todos aquellos procesos ortopédicos que limitan las posturas defecatorias debido al dolor que estas conllevan, van a estar incluidos dentro de las causas dolorosas del estreñimiento en el perro y en el gato. Son animales que presentan alteraciones a nivel de la cadera, la pelvis, la columna o las patas traseras, las cuales dificultan el momento de la defecación, debido al dolor que se presenta durante la postura adquirida para defecar. Las alteraciones ortopédicas en estas zonas, producen la inhibición voluntaria de la defecación, así como la aparición de tenesmo ya que el animal intenta defecar sin éxito repetidas veces, llevando finalmente a la aparición del estreñimiento. 

 

     Las causas obstructivas comprenden todos aquellos factores capaces de desarrollar una obstrucción mecánica en colon y recto, impidiéndose el paso de las heces. La obstrucción puede tener su origen en el interior de la luz del recto o del colon (intraluminal), o bien puede deberse a un factor externo que provoca una compresión desde fuera de estas estructuras (extraluminal). Las principales causas extraluminales comprenden el aumento del tamaño de la próstata (prostatomegalia), las fracturas pélvicas compresivas y los tumores perineales. Algunos autores incluyen dentro de este grupo la pseudocoprostasis, nombre con el que denominan la presencia de heces enredadas en el pelo del área perineal, aunque su frecuencia de presentación es muy escasa. La prostatomegalia puede ser debida a la presencia de una hipertrofia, un tumor, un absceso o una inflamación en la próstata. Dentro de las causas intraluminales de obstrucción mecánica, destacan las hernias perineales, los divertículos rectales, los cuerpos extraños y las lesiones inflamatorias o neoplásicas responsables de una disminución en la luz intestinal. Cirugías recientes, como una ovariohisterectomía, pueden ser responsables de estenosis rectales, secundarias en este caso, a la adhesión del muñon uterino con el colon y el mesocolon.

 

     Las causas neuromusculares llevan a la aparición del estreñimiento debido a la interferencia con la inervación colónica, con la función del músculo liso del colon o simplemente, con la capacidad del animal para asumir una postura de defecación normal. Entre estas causas, las hernias de disco y la cauda equina, junto con la meningoencefalomielitis, son las más frecuentes. A pesar de su nombre, el megacolon idiopático felino parece estar incluido en este grupo, ya que parece que son causas neurológicas aún no determinadas las que llevan a la pérdida de la función del músculo liso del colon.  La disautonomía o síndrome de Key-Gaskell es una polineuropatía a nivel del sistema nervioso autónomo, progresiva y mortal, que aparece con escasa frecuencia en los gatos, y menos aún en los perros. Esta enfermedad responsable de la aparición de estreñimiento, aunque este no es el signo clínico mas importante, ya que suele acompañarse de: incontinencia urinaria y fecal, bradicardia, megaesófago, midriasis y disminución de la producción de lágrima.

 

     Además de estos cuatro grupos principales de causas, se han descrito muchos otros factores que pueden predisponer a la aparición de estreñimiento. Parece que un amplio grupo de fármacos de uso habitual en los perros y gatos son capaces de producir estreñimiento, entre los que se encuentran el sucralfato, los diuréticos, las fenotiacinas o las benzodiacepinas. El hipotiroidismo en los perros, puede ser el responsable de una disminución en la motilidad del colon y de una acumulación gradual de la materia fecal. Los perros afectados, no siempre tienen los signos clásicos de hipotiroidismo. Algunos desequilibrios electrolíticos, entre los que destacan la deshidratación, la hipopotasemia o la hipercalcemia, pueden predisponer a la aparición de estreñimiento. Por último, modificaciones en los hábitos de conducta diarios, una inactividad impuesta, o bien en los gatos, una bandeja muy sucia, pueden provocar la aparición de estreñimiento.

 

SINTOMATOLOGÍA

 

     El signo clínico que con una mayor frecuencia se asocia al estreñimiento es el tenesmo, apareciendo una sensación continua de defecar, que en la mayoría de las ocasiones es sin éxito. Es importante recordar que el tenesmo no solo aparece en cuadros de estreñimiento, siendo considerado uno de los signos clásicos de diarrea de intestino grueso. Muchas veces, la defecación puede resultar dolorosa, por lo que es frecuente que aparezcan simultáneamente tenesmo y disquecia. La disquecia en pacientes estreñidos suele indicar que existe una condición inflamatoria o irritativa, mientras que si no existe dolor se asocia más con la presencia de un colon dilatado y con hipomotilidad. Con frecuencia estos animales, muestran una gran tendencia a lamerse, incluso llegando a autolesionarse la zona anal.

 

     Las heces de un animal estreñido son escasas, y se caracterizan por ser muy secas y tener una consistencia muy dura. Es frecuente que se acompañen de estrías de sangre fresca. Cuando la causa del estreñimiento se debe a una obstrucción mecánica, las heces suelen finas (“heces en forma de lápiz”). Durante el estreñimiento, el acúmulo de heces de consistencia cada vez más dura va a provocar la irritación de la mucosa colónica. Como consecuencia de esta irritación, se produce una secreción de líquido y moco, responsable de una pérdida de electrolitos, la cual elude el contenido fecal retenido, y es expulsada en forma de diarrea acuosa durante los intentos de defecación. Es muy importante a la hora de enfocar el diagnóstico y el tratamiento, no considerar que esta diarrea paradójica es el problema principal en un animal con estreñimiento.

 

     En casos de estreñimiento severo, puede aparecer una sintomatología sistémica, caracterizada por anorexia, decaimiento, inapetencia, pérdida de peso y vómitos. Son signos sistémicos no específicos, los cuales dependen en gran manera tanto de la duración del estreñimiento como de la presencia de una causa subyacente.

 

DIAGNÓSTICO

 

     Diagnosticar en un animal estreñimiento, como ya hemos visto, no es algo significativo ya que puede estar originado por muy diversos factores subyacentes. Es fundamental realizar un diagnóstico adecuado que nos permita desenmascarar la causa primaria del cuadro de estreñimiento. Para ello, debe establecerse un plan de trabajo ordenado, completo y sistemático, que nos permita ir descartando todos los factores predisponentes (Tabla1). El diagnóstico del estreñimiento se basa fundamentalmente en la historia clínica y en la exploración del paciente, confirmándose mediante la realización de técnicas complementarias como la radiografía, la ecografía o la endoscopia.

 

Historia clínica

 

Es muy importante que la anamnesis que realicemos sea muy completa, buscando la posible presencia de los factores ya descritos que predisponen al estreñimiento (Tabla 1). El motivo de consulta la mayoría de las veces es la ausencia de defecación durante los días previos a la visita. 

 

En muchas ocasiones, los propietarios confunden el tenesmo con el estreñimiento, o incluso con la existencia de dificultad para orinar, lo cual deberemos aclarar durante las preguntas que realicemos.  De igual manera es importante conocer si el animal realmente está estreñido, o lo que presenta es un cuadro de diarrea de intestino grueso con tenesmo. Nunca deben faltar las preguntas acerca de la consistencia y forma de las heces, la existencia de traumatismos previos, administración de fármacos, o problemas de comportamiento asociados a cambios en la vida rutinaria del animal o la escasa higiene de la bandeja en el caso de los gatos. No existe una predisposición aparente de raza o de sexo. Es frecuente que el estreñimiento se presente en un mismo animal de forma recurrente.

 

Exploración física

 

Mediante el examen físico del animal vamos a tener información acerca de su estado corporal general. En casos de estreñimiento crónico, los perros o gatos pueden presentar posturas encorvadas debido al malestar abdominal, junto a una importante deshidratación y debilidad, que se acompaña normalmente de otros signos sistémicos, como la anorexia o los vómitos.  En estos casos, suele ser recomendable realizar una analítica de sangre en la cual podremos valorar los efectos metabólicos de una retención de heces prolongada: desequilibrios electrolíticos, endotoxemia o azotemia. El hallazgo durante el examen físico de un pelo pobre en un perro con sobrepeso, podría deberse a un hipotiroidismo, lo que se descartará mediante una determinación de T4 en sangre.

 

 La exploración externa de la zona anal es muy importante con el fin de encontrar lesiones que justifiquen la existencia de dolor al defecar, como es el caso de las hernias o las fístulas perineales. Es importante realizar esta exploración con cuidado, ya que resulta muy dolorosa en los animales con alguna patología localizada en esta zona.

 

La exploración abdominal muestra en casos extremos, un abdomen distendido con mucho dolor a la palpación. Es posible llegar a palpar las heces retenidas en el colon, lo que puede llegar a confundirse con un tumor abdominal, ya que en ocasiones pueden llegar a ser difíciles de diferenciar mediante esta técnica.

 

La realización de un tacto rectal se puede considerar casi imprescindible en los animales con estreñimiento. Gracias a esta técnica, podremos valorar el color y la consistencia de las heces, la presencia de dolor, de cuerpos extraños, de masas, de divertículos o de estenosis rectales, así como el tamaño de la próstata.

 

Por último, si el examen físico parece normal hasta el momento, deberemos valorar la existencia de otros factores predisponentes al estreñimiento, mediante una exploración neurológica y una exploración ortopédica del tercio posterior.

 

Técnicas complementarias de diagnóstico

 

La realización de una radiografía abdominal en un animal con estreñimiento va a confirmar la retención de heces en colon y recto. La radiografía está indicada en los casos en los que se sospeche la existencia de cuerpos extraños o de fracturas por una historia previa de traumatismo, o bien para valorar el tamaño de la próstata o la presencia de masas. También está indicada cuando simplemente lo que muestra el animal son heces normales o duras, sin existir ninguna sospecha tras la realización del examen físico completo. La radiografía simple es realmente útil en la detección de cuerpos extraños radiopacos, megacolon y fracturas o lesiones pélvicas, coxofemorales o medulares. La radiografía de contraste será más útil en la detección de cuerpos extraños radiolúcidos, invaginaciones o estenosis.

 

La ecografía abdominal va a afinar la información que nos ofrece la radiografía en cuanto al tamaño y estructura interna de la próstata y la presencia de masas intraabdominales como son, por ejemplo, las linfadenopatías sublumbares.

 

Colonoscopia y toma de biopsias

 

Los candidatos de la endoscopia digestiva inferior o colonoscopia son aquellos perros o gatos en los que se sospeche la existencia de masas intraluminales colónicas o rectales, de cuerpos extraños o en los que se haya observado la presencia de distensiones focales que sugieran una obstrucción. Es importante realizar un protocolo de limpieza exhaustivo del colon previo a la colonoscopia, con el fin de evacuar la mayor parte de los contenidos fecales, facilitando así la visualización de las estructuras. Mediante esta técnica vamos a poder identificar macroscópicamente la existencia de masas intraluminales, cuerpos extraños, e incluso, invaginaciones ileocecocólicas. Es fundamental la toma de biopsias de las masas intraluminales, con el fin de llegar a un diagnóstico preciso, del cual dependerán tanto el tratamiento como el pronóstico del animal. Las neoplasias más frecuentes a este nivel, son los adenomas, adenocarcinomas y los linfosarcomas. Las biopsias endoscópicas no tienen mucha profundidad por lo que las neoplasias de las capas localizadas por debajo de la mucosa (leiomioma y leiomiosarcoma) van a ser diagnosticados con dificultad.

 

Técnicas quirúrgicas

 

En último lugar se recomienda recurrir a la laparotomía cuando la colonoscopia revela una compresión extraluminal, y en casos de invaginación ileocecal o cecocólica, de estenosis colónica o rectal o de neoplasias. En los casos de estreñimiento severo en los que no se haya detectado ninguna alteración en ninguna de las exploraciones descritas hasta el momento, puede utilizarse como último recurso la laparotomía exploratoria, con el fin de tratar de identificar así la causa subyacente del cuadro clínico de estreñimiento.

 

TRATAMIENTO

 

     El plan de tratamiento específico del estreñimiento varía en función de la causa y la gravedad del cuadro clínico. De forma general comprende la corrección de las posibles alteraciones hidroelectrolíticas, la evacuación de las heces retenidas, la identificación de las causas predisponentes y la prevención de recidivas. En los casos de estreñimiento leve, esta situación puede llegar a resolverse espontáneamente o bien mediante ajustes en la alimentación y laxantes orales o rectales. En los casos más graves, puede llegar a ser necesaria la extracción manual de las heces, así como la corrección de la deshidratación y de los desequilibrios electrolíticos. Es importante una vez llevada a cabo la evacuación de las heces adoptar una serie de medidas con el fin de prevenir y controlar la recurrencia del estreñimiento.

 

     En el caso del megacolon idiopático felino, el tratamiento presenta algunas diferencias. La aparición de un cuadro agudo requiere al igual que en cualquier circunstancia que produce estreñimiento, la corrección de la deshidratación y de los desequilibrios electrolíticos y la evacuación de las heces. Como tratamiento de mantenimiento, se recomienda el uso de dietas muy ricas en fibra (con salvado e higaditos de pollo), de laxantes orales y de procinéticos (cisaprida). La diferencia es, que en el caso del megacolon idiopático felino, la respuesta al tratamiento médico suele ser muy pobre por lo que estos animales acaban requiriendo una colectomía parcial o total. Después de la colectomía los gatos suelen tener un pronóstico favorable para la recuperación. Sin embargo, en ocasiones aparece una diarrea leve a moderada durante semanas o meses después de la operación y en algunos gatos incluso, puede recurrir el estreñimiento. Por estos motivos, junto a la avanzada edad de presentación de la enfermedad, muchos propietarios deciden no llevar a cabo ningún tratamiento y eutanasiar a su animal.

 

Eliminación de la causa desencadenante

 

En ningún momento debe olvidarse que el estreñimiento se trata tan solo de un signo clínico, originado por una causa subyacente. Por este motivo, tras la identificación mediante el diagnóstico de dicha causa etiológica, deberemos tratar la enfermedad o factor predisponente que origina el estreñimiento. Tan solo después de la eliminación de estas causas, se logrará una mejoría del cuadro clínico del perro o gato con estreñimiento. 

 

Evacuación de heces

 

La evacuación de las heces que se encuentran retenidas a nivel de colon y recto suele ser necesaria en los casos de estreñimiento crónico. Para ello, podremos recurrir a la administración de enemas, a la remoción manual, o en último lugar y mucho menos frecuente, a su extracción a partir de una colotomía. En todos estos casos, se recomienda una previa estabilización del paciente con el fin de restaurar el equilibrio hidroelectrolítico.

Los enemas se utilizan para ablandar las heces duras e impactadas y estimular su evacuación. Una de las soluciones de enema usadas con mayor frecuencia es el agua templada, a una dosis de 5 a 10 ml/kg. Se puede añadir al agua una pequeña cantidad de solución jabonosa de pH neutro, el cual va a contribuir a estimular la defecación mediante un efecto irritante sobre la mucosa. Un exceso de jabón irritará en exceso la mucosa, lo que en ningún momento resulta beneficioso. Otros enemas utilizados son a base de solución salina isotónica templada, sulfosuccinato sódico de dioctilo, vaselina, aceite mineral o parafina líquida. Todas estas soluciones de enema deben administrarse vía rectal lentamente, mediante sondas de un diámetro adecuado.

 

En algunas ocasiones, el uso de enemas no consigue provocar la expulsión de las heces. En estos casos, debe recurrirse a su extracción manual. Para ello, el animal tras ser estabilizado debe ser anestesiado de forma general. Se recomienda el uso de intubación endotraqueal con el fin de evitar la aspiración del contenido gastrointestinal posiblemente regurgitado tras la manipulación del colon. En primer lugar, se introduce agua templada la cual va a ir ablandando las heces. Posteriormente, mediante masajes abdominales se van conduciendo las heces hacia la zona rectal de donde son evacuadas manualmente. En los casos en los que el tono muscular del colon esté disminuido se recomienda una manipulación especialmente cuidadosa, evitando así posibles perforaciones. 

 

Tratamiento dietético

 

Para el manejo dietético de los animales estreñidos se recomienda el uso de dietas ricas en fibra, y más concretamente de fibra no fermentable o insoluble. Esto se puede conseguir mediante la adición de suplementos de fibra a la dieta habitual o bien mediante la administración de dietas comerciales especialmente formuladas para perros o gatos con estreñimiento. La adición de fibra a la dieta habitual debe realizarse progresivamente, y no de forma excesiva con el fin de no desequilibrar la dieta. Por otra parte, uno de los inconvenientes que presentan las dietas comerciales es la disminución de la palatabilidad, lo que puede reducir su ingesta.

 

La ingesta de una adecuada cantidad de agua es un hecho importante para un animal estreñido, ya que es fundamental mantener un estado de hidratación adecuado. El consumo de agua puede favorecerse manteniendo la fuente de agua limpia, disponiendo varias fuentes de agua en diferentes zonas o añadiendo sustancias que le den algo de sabor.

 

Tratamiento médico: Laxantes

 

Los laxantes, tanto por vía oral como por vía rectal, son fármacos usados clásicamente para el control del estreñimiento. Existen diversas clasificaciones, y en cuanto a sus propiedades y su mecanismo de acción los laxantes se dividen en: formadores de masa, emolientes, lubricantes, osmóticos y estimulantes del peristaltismo (Tabla 2).

 

La mayor parte de los laxantes formadores de masa disponibles son suplementos de fibra dietética de polisacáridos no absorbibles y derivados de la celulosa que muestran propiedades hidrofílicas en el interior del intestino. Con esta función se puede administrar al animal estreñido dietas comerciales ricas en fibra, o bien añadir a su comida habitual salvado de trigo, metilcelulosa o mucílago (psyllium). Su efecto no es inmediato, tardando en aparecer varios días. Los efectos adversos derivados de su utilización son mínimos.


 

Tabla 2. Principales laxantes en perros y gatos

Formadores de masa

-Salvado de trigo

Emolientes

-Docusato sódico

Lubricantes

-Aceite mineral 

-Parafina

-Vaselina

Osmóticos

-Citrato magnésico

-Fosfato disódico

-Lactulosa

-Soluciones de Polietilenglicol

Estimulantes del peristaltismo

-Bisacodilo

-Senósidos

 

 

 

Los laxantes emolientes son agentes tensioactivos aniónicos que actúan aumentando la miscibilidad de agua y lípidos en los productos de la digestión, hidratando, humedeciendo y emulsionando las heces, lo que conlleva su ablandamiento. Dentro de este grupo destaca el docusato sódico o dioctisulfosuccinato. Previamente a su administración se debe comprobar que el estado de hidratación del paciente es bueno. Sin embargo, parece que aún no se ha establecido de manera definitiva su eficacia clínica.

 

Los laxantes lubricantes o suavizantes son aceites vegetales y minerales cuyo mecanismo de acción se basa en lubrificar y ablandar la masa fecal. Estos compuestos crean una capa de grasa que rodea las heces, evitando así la absorción de su contenido hídrico y  facilitando su expulsión. El aceite mineral, la parafina y la vaselina son los principales representantes de este grupo de laxantes. El principal inconveniente que presentan es su posible interferencia en la absorción de las vitaminas liposolubles, por lo que se recomienda su administración entre las comidas. En el caso del aceite mineral se recomienda su administración rectal debido al riesgo de bronconeumonía por aspiración que existe cuando se utiliza vía oral, consecuencia de su escaso sabor.

 

Los laxantes osmóticos constituyen un grupo de laxantes ampliamente utilizado entre los perros y gatos con estreñimiento. Su mecanismo de acción está basado en su escasa absorción intestinal, la cual conduce a un mayor tiempo de permanencia en la luz intestinal, aumentando así la presión osmótica luminal. De esta manera, van a ser capaces de retener agua en la luz intestinal, lo que incrementa el volumen y ablanda las heces, facilitando su tránsito intestinal. Destacan como laxantes osmóticos la lactulosa, las soluciones de polietilenglicol y sales como el citrato magnésico o el fosfato disódico. La lactulosa es el laxante de elección para su uso a largo plazo tanto en el perro como en el gato, aunque puede resultar cara para perros de gran tamaño. La utilización de dosis de 0,33 a 0,66 mg/kg cada 8 o cada 12 horas, vía oral, es la más frecuente, aunque se debe realizar un ajuste de esta dosis en cada paciente de forma individual. Debido a su fermentación se producen ácidos orgánicos que, por su bajo pH, estimulan la secreción de líquidos en el colon y la motilidad propulsora. Su efecto no es visible hasta varios días después de su administración. Las soluciones de polietilenglicol, debido a su gran potencia, se usan con frecuencia para la preparación de los pacientes que van a ser sometidos a una colonoscopia.

 

Los laxantes estimulantes o irritantes reciben este nombre debido a que, clásicamente, se atribuía su acción laxante a la irritación directa de la mucosa o a la estimulación de los plexos nerviosos. Actualmente se conoce su capacidad para inhibir la absorción de agua y electrolitos desde la luz intestinal, provocando su acumulación lo cual estimula el peristaltismo. El principal laxante estimulante del peristaltismo es el bisacodilo, siendo el aceite de ricino o los senósidos otros miembros del grupo. El bisacodilo a dosis de 5 a 10 mg cada 24 horas, vía oral, produce una estimulación del músculo liso del colon y el plexo mientérico colónico. Su utilización a corto plazo resulta beneficiosa, pero no así a largo plazo, ya que puede dañar dicho plexo mientérico.

 

Por último, la dosis de utilización de todos estos laxantes debe ajustarse en cada animal hasta conseguir la consistencia de las heces y la frecuencia de defecación deseada.

 

Tratamiento profiláctico

 

Tras la estabilización del animal y la evacuación de las heces retenidas, deben tomarse medidas para reducir el riesgo de repetición del cuadro de estreñimiento. Para ello, será de ayuda la premedicación de una dieta rica en fibra, comercial o casera, así como de laxantes orales, destacando en este aspecto el papel de la lactulosa. Es importante identificar los factores subyacentes y tratar de eliminarlos. Se recomienda vigilar la ingesta de materiales extraños, en el caso de los gatos cepillarlos diariamente para minimizar la ingesta de pelo


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