Invitado
Miembros : 0
Invitados : 8
Total : 8
Visitas Totales : 860505

SANIDAD CANINA

* Las Enfermedades Oftalmológicas

Enfermedades del Fondo de Ojo (Retina)

 

José María Molleda Carbonell y Eva Mª Martín Suárez. Facultad de Veterinaria de Córdoba

 

 

     En este capítulo vamos a ocuparnos de las enfermedades que afectan a la retina y que, en muchas ocasiones,  se acompañan también de alteraciones de  la coroides.

    

     La retina proviene en su desarrollo embrionario de una evaginación del diencéfalo, que ocurre sobre los veinte o veinticinco días del desarrollo y que da lugar a la formación de la vesícula óptica. De aquí se forma la retina, al principio diferenciándose la capa externa, que dará lugar al epitelio pigmentario, y la capa interna, de la que se desarrollará la neurorretina. Cuando el proceso de maduración avanza, en la retina se diferencian diez capas alcanzando un grosor entre 0,1 y 0,5 mm. El desarrollo completo no se alcanza hasta las seis semanas postparto en el perro y los cinco meses en el gato.

    

     Para poder establecer un diagnóstico de enfermedad de retina es necesario poseer un buen manejo del oftalmoscopio que nos permita conocer todas las variaciones normales para así ser capaces de detectar los aspectos patológicos. Todo ello debe de estar englobado en una historia clínica completa donde se haya realizado una exploración clínica general.

 

     Así pues para abordar el diagnóstico es necesario establecer estas etapas:

 

-          Anamnesis, que se procurará realizar de la manera más completa posible

-          Un examen general, no olvidando ningún aspecto que pueda estar relacionado con el síntoma fundamental de la consulta.

-          Una exploración general ocular, sin descartar ninguna estructura que pueda estar de algún modo relacionada con el síntoma fundamental

-          Y por último es cuando se realiza una completa exploración del fondo de ojo

 

     En esta exploración específica para alteraciones de la retina es conveniente que analicemos los siguientes aspectos:

 

-          El comportamiento del enfermo. En muchas ocasiones el animal está quieto atemorizado, su forma de andar denota una inseguridad más o menos manifiesta. En otras ocasiones estos síntomas no se manifiestan y el propio dueño no ha sido capaz de darse cuenta si ha habido una pérdida incluso acusada de la capacidad visual. También podemos, en este momento, realizar una prueba para ver como el enfermo sortea una serie de obstáculos que previamente hemos colocado.

 

-          Es conveniente explorar el reflejo fotomotor pupilar, sin olvidar nunca que no es una prueba absoluta del grado de visión del enfermo. En ciertas ocasiones, como los traumatismos, puede ser imprescindible para proporcionarnos la información necesaria antes de tomar una decisión de enucleación.

 

-          El reflejo a la amenaza sin duda constituye la prueba más fiable para comprobar la existencia de visión en el ojo explorado, y proporciona además una información muy válida sobre el estado de consciencia y procesamiento de la visión a nivel de la corteza cerebral.

 

-          Ya hemos señalado la capital importancia que tiene dominar la técnica de la oftalmoscopia tanto directa como indirecta en el diagnóstico de las enfermedades del fondo de ojo.

 

       Una vez llegados a este punto es necesario establecer la conveniencia de utilizar algún otro método diagnóstico complementario, destacando los siguientes:

 

-          La ecografía. Es fundamental en los casos de opacidades en los medios oculares que impidan realizar una visualización oftalmoscópica de la retina.

 

-          La electrorretinografía. Tiene un valor insustituible en el diagnóstico de degeneraciones y displasias de los fotorreceptores por ello es imprescindible para el diagnóstico precoz de las llamadas atrofias de retina progresivas y generalizadas de origen hereditario y antes de acometer la cirugía de catarata para comprobar el estado funcional de la retina.

 

-          La angiografía fluoresceínica es un método de exploración dinámico de las estructuras del fondo ocular cuya capacidad para proporcionar síntomas lo han convertido en poco tiempo de ser un procedimiento prácticamente desconocido a ser imprescindible en un examen de fondo de ojo con garantías.

 

     De los pasos enunciados para el correcto establecimiento del protocolo de exploración del fondo de ojo vamos a insistir en algunos aspectos que consideramos fundamentales.

 

La exploración oftalmoscópica debe de realizarse examinando ordenadamente las diferentes partes del fondo de ojo:

 

-          Tapetum. En él hay que fijar su hiper o hipo reflectividad, la presencia de pigmentación melánica o de lipopigmentación, así como la posible presencia de otras alteraciones como hemorragias etc.

 

-          Fondo no tapetal. Hay que procurar dirimir el grado de pigmentación homogénea del mismo o si por el contrario hay despigmentaciones o repigmentaciones. También detectar la presencia de exudados inflamatorios o de otras lesiones.

 

-          Cabeza del nervio óptico. Son varios los aspectos a considerar tales como la presencia de neovascularización, congestión o adelgazamiento vascular. Valorar la falta de nitidez así como los cambios de aspecto y la presencia de colobomas.

 

-          Vasos de la retina. La información que proporcionan es de gran ayuda. Por una parte, la atenuación de los mismos, sobre todo en la retina periférica, es un dato muy sugerente de  atrofia de retina. La congestión de los mismos se puede hallar en procesos de hipertensión sistémica y nos indica que, sobre todo, hay que realizar una evaluación renal. Por último la presencia de hemorragias de mayor o menor importancia es un dato a valorar.

 

     Las enfermedades de la retina las vamos a clasificar para su estudio en diferentes apartados: inflamatorias, congénitas, displasias y distrofias hereditarias, degeneraciones adquiridas y por último podíamos hacer un apartado para los desprendimientos de retina.

 

ENFERMEDAD INFLAMATORIA

 

     Las alteraciones inflamatorias del fondo de ojo son relativamente frecuentes. En general, la afectación de la retina suele ser secundaria a procesos que se extienden a partir de la coroides y en ocasiones del vítreo. Las retinitis primarias son poco frecuentes.

 

     Las retinitis o coriorretinitis pueden ser producidas por numerosas causas como virus, entre ellos el del moquillo, bacterias ya que cualquier bacteriemia puede ser responsable de una coroiditis, hongos, poco frecuentes en nuestra práctica, tales como los productores de coccidiomicosis, criptococosis, histoplasmosis y blastomicosis. Los protozoos tales como las leishmanias y toxoplasmas y parásitos como los toxocaris cuando emigran sus larvas pueden también ocasionar retinitis. Entre las causas también se encuentran alteraciones inmunológicas como el Síndrome uveo dermatológico, traumatismos y tumores.

 

     Es clínicamente muy importante el diferenciar por el aspecto oftalmoscópico las lesiones correspondientes a procesos activos de aquellas otras que son la expresión de lesiones inactivas o cicatrices.

 

     Entre los síntomas a destacar de inflamación activa, podemos encontrar en la retina infiltración celular, edema, hemorragias y exudados. De otra parte la presencia de hiperreflectividad tapetal, presencia de melanina en zonas degeneradas del Tapetum, despigmentación en zona no tapetal y adelgazamiento de los vasos son signos de lesiones inactivas.

 

     El tratamiento va a estar siempre orientado hacia el de la enfermedad causante acompañado fundamentalmente de un tratamiento antiinflamatorio.

 

ENFERMEDAD CONGÉNITA 

 

     Entre las enfermedades congénitas destacamos la displasia de retina y la anomalía del ojo de Collie.

 

Displasia de retina

 

     La displasia de retina es una anomalía congénita de la diferenciación de una o varias capas de la retina. Debido a su frecuente presentación debe de tenerse presente siempre que nos encontremos ante un cachorro ciego. Se puede presentar de forma espontánea o inducida. Entre las causas que la inducen podemos citar los herpesvirus, deficiencia de vitamina A, radiación por rayos X, algunos fármacos y  traumatismos intrauterinos.  De todas formas las causas hereditarias son las más frecuentes en el perro.

    

     Las lesiones básicas comprometen por una parte a la proliferación de la capa fotorreceptores dando lugar a la formación de pliegues y rosetas, por otra existe un fallo de la unión de la neurorretina y el epitelio pigmentario. Los pliegues y rosetas suelen ser multifocales. Los primeros pueden distribuirse en formas lineales, de Y, en V, etc. Normalmente con este tipo de lesión la visión no suele estar afectada. En ocasiones se presenta también una degeneración de la retina que suele ser multifocal destacando las zonas hiper reflectivas del Tapetum en ocasiones con migración de melanina, lo que nos indica el grado de cronicidad de la lesión. En estos casos la visión, normalmente,  no suele tampoco estar afectada. En los casos de fallos de la unión de la neurorretina con el epitelio pigmentario se puede producir un desprendimiento o, más bien una desinserción de retina y puede tomar un aspecto bulloso, oscilando su extensión hasta poder llegar a producir un desprendimiento total, quedando la retina flotando en el humor vítreo, sujeta alrededor de la cabeza del nervio óptico. En muchas ocasiones se produce una hemorragia intraocular. Por todos estos motivos en estos casos sí suele estar la visión afectada.

    

     Los síntomas que sirven para reconocer la enfermedad es su presentación congénita, su normalmente carácter hereditario autosómico recesivo, su presentación bilateral aunque con aspecto oftalmoscópico diferente en ambos ojos, la visión puede estar más o menos afectada, como hemos señalado y en los casos más graves puede presentarse desprendimiento de retina y hemorragia intraocular.

    

     Su diagnóstico es fácil, lo que permite, realizándolo precozmente, un control eficaz de la enfermedad.

    

     El tratamiento no existe, salvo la eliminación de los sujetos enfermos para la procreación, en el caso de causas hereditarias.

 

Anomalía del Ojo del Collie

 

     La Anomalía del Ojo del Collie es una alteración congénita de carácter hereditario que afecta a la túnica posterior fibrosa y vascular del ojo. Es también conocida como Síndrome de Ectasia Escleral. Se considera que la patogenia se basa en una diferenciación mesodérmica anormal que desencadena defectos de variable importancia

 

     Los síntomas en que se basa el diagnóstico son su presentación congénita, su carácter hereditario recesivo, el hecho de que la visión se ve afectada en pocos casos y su presentación pleomórfica que puede afectar a la esclera, coroides, retina y cabeza del nervio óptico.

 

     Existen cuatro tipos de lesiones cuya presentación es variable. La hipoplasia coroidal es la que define la enfermedad presentándose en la totalidad de los casos. El coloboma en polo posterior se presenta en el 30% de los casos si, siguiéndole el desprendimiento de retina que solo lo vemos en el 6% y por último la lesión menos frecuente es la hemorragia intraocular que solo afecta al 0,5% de los enfermos. La hipoplasia coroidal envuelve el área lateral de la papila y afecta a los dos ojos aunque no de forma simétrica. Se caracteriza por una hipopigmentación de la retina y la coroides, ausencia o hipoplasia del Tapetum y la presencia de vasos coroidales anormales en su tamaño y número. El coloboma suele afectar a la cabeza del nervio óptico o estar muy próximo a ella.

 

     El diagnóstico presenta dificultades debido al carácter pleomórfico de la enfermedad y asimismo a su carácter recesivo. A pesar de ello es posible realizar el diagnóstico precoz a la edad de 6 ó 7 semanas de vida, lo que favorece el necesario control de la enfermedad que tiene una muy alta incidencia. Este diagnóstico si se hace a edades más avanzadas puede resultar difícil pues algunas veces  las características de la hipoplasia se hacen menos aparentes.

 

     El tratamiento no existe, fundándose el control de la enfermedad en la detección y eliminación como reproductores de todos los individuos afectados.

 

ENFERMEDADES HEREDITARIAS

 

     La denominación de atrofia progresiva, generalizada o central, de retina es un cajón de sastre que agrupa a diversas alteraciones de los fotorreceptores con el factor común de presentar un aspecto oftalmoscópico semejante y producir a la larga la pérdida de visión. Con el uso de la electrorretinografía, histopatología y otros procedimientos diagnósticos se han podido diferenciar diversas displasias y degeneraciones que afectan a los conos, a los bastones o a ambos tipos de células a la vez. También se ha comprobado la existencia de una distrofia primaria del epitelio pigmentado de la retina. De todas formas clínicamente aún se sigue hablando de atrofia generalizada y progresiva de retina, para las enfermedades que afectan primariamente a los fotorreceptores (tanto se trate de displasias como de degeneraciones), y de atrofia central de retina en el caso de que se afecte primariamente el epitelio pigmentado de la retina.

 

Atrofia progresiva generalizada

 

     La atrofia progresiva generalizada de retina suele tener una etiología desconocida. En el caso de la displasia de fotorreceptores se ha comprobado, en algún caso que la causa radica en un fallo enzimático del glutamato monofosfato cíclico. Se trata de un tipo de herencia autosómico recesivo.

 

     Los síntomas que la caracterizan son bastante ostensibles cuando la enfermedad está bien instaurada. Posemos encontrar una pérdida de visión importante, al principio nocturna, midriasis y disminución de los reflejos pupilares fotomotores. Los hallazgos oftalmoscópicos son los más típicos y consisten en hiper reflectividad tapetal, estrechamiento de los vasos de la retina, comenzando por los más periféricos, la cabeza del nervio óptico se va poniendo pálida y oscura y va perdiendo su forma. Se aprecia una repigmentación en la zona no tapetal que se hace heterogénea con alternancia de zonas hiper e hipo pigmentadas. En algunos casos casos se presenta cataratas lo que imposibilita la exploración oftalmoscópica. El síntoma fundamental es un aplanamiento de las curvas obtenidas en el electrorretinograma.

    

     El diagnóstico se basa en los síntomas señalados y no ofrece dificultad cuando la enfermedad está bien establecida. El desafío consiste en hacer un diagnóstico precoz para evitar el uso del enfermo como reproductor y por ello es necesario realizar E.R.G. ante cualquier sospecha y sobre todo en razas donde la prevalencia de la enfermedad es importante, ya que la alteración del electrorretinograma se produce desde los primeros meses de vida. La presencia de cataratas hace necesario realizar la E.R.G. en cualquier caso.

 

     No existe tratamiento alguno y lo único efectivo es no dedicar estos animales para reproductores.

 

Atrofia central de retina

 

     La atrofia central de retina es una afección menos grave que la anterior pues no suele producir el mismo grado de ceguera. Como hemos indicado es una distrofia primaria del epitelio pigmentado de la retina. Su etiología es poco conocida y se atribuye a un fallo en la lisis de los detritus producidos por los fotorreceptores.  Existe una ausencia de degradación lisosomal que conlleva a un acúmulo de elementos fagocitados en el citoplasma, los lipopigmentos, que interfieren en la nutrición de la neurorretina dando lugar a una degeneración de los fotorreceptores. El tipo de herencia puede ser dominante, como en el caso del Labrador y del Collie, o recesiva como en el caso del Pastor de Briard. Como factores externos que incidan en la presentación de la enfermedad se citan anomalías del metabolismo lipídico y dietas bajas en vitamina E.

 

     Los síntomas presentes son una disminución de la visión centrall que se caracteriza porque el enfermo pierde capacidad para ver los objetos cercanos que no están en movimiento, mientras si ve los lejanos y en movimiento. No hay ceguera nocturna y la presencia de cataratas es rara. Una vez más el aspecto oftalmoscópico es fundamental, observándose un acúmulo de pigmento en la zona tapetal, hiper reflectividad tapetal tardía, atenuación de los vasos de la retina y una leve palidez de la papila. La electrorretinografía tiene poco valor diagnóstico en estos casos pudiendo la angiografía fluoresceínica aportar un esclarecimiento diagnóstico.

 

     El tratamiento tampoco es efectivo en estos casos por lo que se debe evitar que los individuos afectados sean dedicados a la reproducción.

 

DEGENERACIONES ADQUIRIDAS

 

     Este es un amplio apartado en el que se incluyen todas las degeneraciones no hereditarias. Son muy variados los factores etiológicos que pueden estar implicado y podemos señalar los tóxicos, entre ellos el exceso de luz, condiciones metabólicas y nutricionales anómalas, anemias prolongadas, vasculopatías, hipertensión tanto sistémica como intraocular y alteraciones inmunopatológicas. A pesar de este amplio abanico etiológico muchas atrofias de retina siguen incluyéndose en el apartado de idopáticas.  Los síntomas coinciden, en general con los indicados en las otras enfermedades. Su diagnóstico se sigue basando en el aspecto oftalmoscópico aunque es de gran ayuda el empleo tanto de la E.R.G. como el de la Angiografía fluoresceínica. El tratamiento siempre es, fundamentalmente, el de la enfermedad original teniendo más o menos éxito en consonancia con la precocidad de su puesta en marcha.





Crianza Canina
Derechos Reservados |www.crianzacanina.com|