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SANIDAD CANINA

* Los Desparasitantes de Uso Interno-Externo

Ivermectina en Caninos,Nuevo Protocolo Terapéutico

Mueller S.R. y Bettenay V.S.

En nuestra clínica, la ivermectina se prescribe en perros seleccionados para el tratamiento de la demodicosis y escabiosis confirmada. También se la utiliza como ensayo terapéutico en casos de raspados negativos pero sintomatología sugestiva de infestación con Sarcoptes scabiei var. canis.


Los propietarios son informados sobre las distintas opciones (amitraz semanal, milbemicina o ivermectina oral diarias para demodicosis y semanales para escabiosis). También se ofrece el uso de cal sulfurada y organofosforados, con menores expectativas de éxito. Para cada modalidad son analizadas con el cliente las ventajas, desventajas y consecuencias legales. Para este informe hemos incluido a todos los perros tratados con ivermectina entre febrero de 1995 y junio de 1997. La ivermectina (Ivomec, Merck Sharpe & Dome) se administró por boca de acuerdo al siguiente protocolo:


50 µg/kg 1er día
100 µg/kg 2º día
150 µg/kg 3er día
200 µg/kg 4º día
300 µg/kg 5º día


El propietario recibía cada dosis por separado y con las fechas rotuladas, junto a un folleto descriptivo sobre la ivermectina y sus efectos colaterales (tremores, ataxia, midriasis y letargia). El cliente era instruido para evaluar al paciente antes de cada dosis. Si notaba algún efecto colateral debía suspender la administración y comunicarse a la brevedad con la clínica. La ataxia se exploraba haciendo caminar el perro en ochos pequeños. Si no se producían efectos adversos, se continuaba con la dosis de mantenimiento de 300 µg/kg/día para la demodicosis y semanal por cuatro dosis para la escabiosis.

 

El tratamiento para la demodicosis en general fue de al menos 12 semanas. Cuando había piodermia se la trataba con los antibióticos adecuados (cefalexina 20-30 mg/kg/12 horas; lincomicina 20 mg/kg/12 horas; doxiciclina 2,5 mg/kg/día o amoxicilina/ácido clavulánico 12,5 mg/kg/8-12 horas) durante el tiempo necesario. Los chequeos se realizaban a las 4 y 8 semanas de terapia o (si había efectos colaterales) en el momento de la toxicidad clínica. Los perros tratados por demodicosis generalizada a menudo tenían cursos prolongados y se vigilaban cada 4 semanas.


RESULTADOS
Previo a este estudio, 2 perros atendidos en nuestra clínica reaccionaron a la ivermectina en dosis terapéuticas.Paciente Nº 1. Border collie, hembra, 6 meses de edad, con ulceración periocular marcada asociada con Demodex canis e infección bacteriana. Se la trató con ivermectina (300 µg/kg/día, bucal) y cefalexina. A las 2 semanas, la enfermedad había mejorado en forma significativa pero el animal tenía letargia y renuencia al movimiento. La ivermectina se comenzó a dar cada 2 días en igual dosis, normalizándose la actitud en 1 semana.
El tratamiento fue continuado de esta manera durante un total de 15 semanas (incluido el mes adicional después de la remisión completa y raspados negativos) sin otros efectos adversos.Paciente Nº 2. Terrier blanco de West Highland, hembra castrada, 12 años de edad, tratada con ivermectina (200 µg/kg/día, bucal) por demodicosis, después del fracaso del amitraz. A los 5 días de terapia se notó midriasis transitoria con retardo de los reflejos fotomotores pupilares. Se siguió con igual dosis pero administrada cada 2 días sin nuevos efectos colaterales.Durante el lapso de 1995-1997 tratamos con ivermectina a 73 perros con demodicosis generalizada y 149 con escabiosis (sospechada o confirmada). En dos casos se

comprobaron signos compatibles con toxicidad.Paciente Nº 3. Pastor alsaciano, hembra castrada, 8 años de edad con letargia y ataxia ligera a los 10 días de la terapia diaria con ivermectina por demodicosis generalizada. Se recuperó dentro de las 48 horas de haber suspendido la terapia. Llamativamente, había mostrado letargia con una dosis aislada previa de ivermectina administrada por el veterinario de cabecera, pero en ese momento se sospechó en otras causas.

 

La ivermectina no fue reinstituida.Paciente Nº 4. Samoyedo, macho castrado, 5 años de edad, con sospecha de escabiosis que exhibe ataxia leve después de recibir ivermectina al 2º día (100 µg/kg). Como el propietario juzgó como muy leve a la ataxia igualmente administró la tercera dosis (150 µg/kg). El animal experimentó letargia extrema, como incapacidad de movimiento e incluso imposibilidad para levantar la cabeza sin asistencia (cayendo la misma al suelo cuando se quitaba el soporte). La terapia fue suspendida y el animal mejoró dentro de las 24 horas, con resolución completa en pocos días. La ivermectina no fue reinstituida.


DISCUSIÓN
La ivermectina pertenece al grupo de las avermectinas, que son lactonas macrocíclicas. Estos son productos de la fermentación de un actinomiceto, Streptomyces avermitilis. Sólo está aprobada para la prevención de la dirofilariasis en dosis de 6 µg/kg mensual. La ivermectina estimula la conductancia del ion cloruro sensible al glutamato y mediada por el ácido gamma-aminobutírico (GABA). El GABA media la transmisión desde las interneuronas hacia las neuronas motoras en los nematodos y de las motoneuronas a las células musculares en los artrópodos. La exposición a la ivermectina provoca parálisis de los endo y ectoparásitos sensibles. Para que el tratamiento sea efectivo con frecuencia se requiere un lapso prolongado. En los mamíferos, el GABA sólo interviene en la transmisión de señales dentro del SNC y la ivermectina no atraviesa la barrera hematoencefálica con facilidad

 

Las preparaciones orales de ivermectina en los perros indujeron midriasis en dosis de 2500 µg/kg, tremores con 5000 µg/kg, tremores y ataxia marcados con 10.000 µg/kg y muerte con 40.000 µg/kg. Las dosis orales diarias de 350 µg/kg, 400 µg/kg y 600 µg/kg demostraron ser efectivas en el 30, 42 y 75% de los pacientes caninos con demodicosis generalizada, respectivamente. La ivermectina en dosis de 200 a 250 µg/kg cada 2 semanas es de empleo habitual en el tratamiento de la escabiosis. No se encuentra aprobada para el tratamiento de estas condiciones, pero la misma es efectiva, conveniente, comparativamente económica y por ello representa una alternativa atractiva.

 

El Collie está predispuesto al desarrollo de los efectos colaterales en dosis mucho menores que otras razas. En un estudio, los collies sensibles a la ivermectina toleraron dosis de 60 µg/kg bucal, pero exhibieron signos tóxicos con 120 µg/kg. Los resultados de nuestra casuística demostraron que si bien los efectos colaterales son raros, pueden suceder con dosis bajas en razas diferentes del Collie. Apenas 2/222 (0,9%) perros desarrollaron sintomatología compatible con toxicosis que resolvió después de suspender la droga. Debido a la vida media extensa (1,8 días) en el suero canino, los niveles de la ivermectina con la dosis diaria continúan incrementando durante 6 semanas hasta alcanzar un equilibrio en niveles mucho más altos que con la terapia semanal. Por ello, las reacciones tóxicas son más probables con una terapia diaria prolongada.

 

Las observaciones de nuestro estudio y referencias bibliográficas sugieren que las diferencias individuales en la sensibilidad a la ivermectina probablemente estén relacionadas con grados individuales de penetración en el SNC. Sobre la base de los resultados de este informe y comunicaciones de la toxicidad en la bibliografía, parece ser prudente intentar identificar los pacientes sensibles a la ivermectina mediante el incremento gradual de la dosis y en el tratamiento diario de la demodicosis generalizada continuar la vigilancia hasta cesar la administración. Se recomienda instruir al propietario para valorar la midriasis y ataxia, colocando el énfasis en la observación diaria durante las primeras 6 semanas de tratamiento. Con este protocolo, la sintomatología tóxica puede ser detectada mientras es leve, evitándose las consecuencias graves y posiblemente fatales de la terapia en perros sensibles a la ivermectina.

LECTURAS SUGERIDAS
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# Mount Waverley, Victoria, Australia
Journal of the American Animal Hospital Association, Vol. 35, Nº 1, 1999





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